sábado, 9 de mayo de 2009

¡MIEDO!


No es la primera vez ni el primer blog que lo estudia sesudamente. Pero la reciente epidemia porcina, serpiente de primavera que nos hace olvidar la crisis, realimenta las hormonas responsables de nuestras sombras (es la 5ª vez que aludo a esta alegoría hoy, tras mi repaso bloguero, que últimamente he tenido que reducir por disponibilidad temporal). Siempre tenemos sombras, que es la parte desconocida de nosotros, y que generalmente buscamos fuera. Siempre encontramos respuestas, la vida está llena de respuestas, el problema es que nosotros sepamos colocarlas en su lugar.
Aunque ya había leído algunas otras cosas al respecto, ninguna tuvo el impaco de "Bowling for Colombine", que lo trata bastante bien, aunque también bastante parcialmente. El miedo se sitúa, cuando se lo permitimos, en lo más profundo de nuestro ser, justificando cualquier tipo de acto, por muy neurótico que pueda resultar (no quiero desarrollar este punto, pero sí que pienses un poco sobre él).
Todos los miedos, a la postre, son el mismo: Miedo a la muerte, aunque en realidad, le tememos sólamente cuando esa muerte significa la Nada, como en Fantasía (La Historia Interminable). Y la única manera de evitar esa Nada, es dotarle de Algo.
Me quedo aquí, cada uno debe seguir su camino; la experiencia es un luminoso farol que alumbra tan sólo a quien lo porta.
Y recuerda, que no andar es parte de la Nada.

5 comentarios:

Tordon dijo...

A mi me pasa como a Woody Allen: No es que tenga miedo a morir.Lo que no quiero es estar allí cuando ocurra.

1.-La fe es la salvación.
2.-la fe no es un acto de la voluntad.
3.-Lo tengo crudo.

Salu2

Pele Ón dijo...

Yo diría que la salvación está aquí, no allí. Passa de la fe, de la vida ultraterrena y otras zarandajas. Si la hay, llegará en su momento.
Lucha, disfruta, AMA, ríe, desterníllate de risa, llora, extásiate de belleza, créala...¡VIVE!, y por fin, muere victorioso.
Y si te diviertes, pues ve a misa los domingos, o sacrifica un cordero, o medita profundamente, o cosas así. Pero si tan alta vida esperas que mueres porque no mueres, tienes un punto gili, así que, ¡enga!. Es muy difícil llevar bien tanto misticismo, aunque combina bien con fundar conventos, que es otra forma de vivir: prepararse para morir.
En fin, que soluciones hay muchas, y chorradas muchas más.

Gaudiosa dijo...

Al leer tu entrada y tu visión del miedo me surge la imagen del asesinato del adolescente “antisistema” de 16 años en el metro de Madrid, puesta en los informativos este fin de semana hasta la saciedad.
El asesino, un joven de un grupo “neonazi”, está muerto de miedo.El horrendo crimen que comete es fruto de su miedo. Él va solo y coge la navaja en la mano y la oculta en cuanto ve aparecer al grupito de los antisistema que van a reventar la manifestación a la que él se dirige. Qué pena de juventud tan manipulada por grupos que son iguales, las dos caras de la misma moneda…

El miedo puede llevarnos a hacer cosas terribles. Hay quien dice que si se bloquea la tristeza surge la ira y si se bloquea la ira surge el miedo. Si el miedo se bloquea, puede surgir la psicopatía…
Así que ¡a desbloquear! a ver si llegamos al núcleo y vuelta a empezar.

La foto es una maravilla.

Bss.

Anónimo dijo...

Creo que si que es tu ojo, pero no acabo de reconocer si el derecho o el izquierdo...

Mery Jane dijo...

Según la RAE:

miedo.

(Del lat. metus).

1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Personalmente estoy más de acuerdo con la 2ª acepción, pero creo que tiene mucho que ver con la personalidad de la persona y, sobre todo, con la educación recibida en cuanto a lo miedos, ya que hoy día el saber afrontar los miedos parece razón de consulta a psicólogos y psiquiatras.
Creo que tiene que ver con un desequilibrio entre las demandas de la vida y los propios recursos para afrontarlas.