lunes, 29 de marzo de 2021

FACILITO TE LO PONGO

Podría echarle la culpa a alguien, como de costumbre a los políticos, pero estamos entrando en unas contradicciones, lamentablemente a escala global, y por su magnitud y por las consecuencias que tienen, pues voy a meterte el dedo en el ojo. Eres (somos) parte de todo lo que pasa.


1º: BIENES Y RECURSOS:  vivimos anclados en una espiral de consumo desaforado. Tarde o temprano tendremos que reducirlo de una forma tan drástica que dolerá mucho (pero que mucho). Solución: el huerto (vale, la más bruta, ya lo se)
2º: ENERGÍA: el petróleo, al menos el barato, se acaba; el carbón, aunque queda bastante, tiene una huella de carbono inasumible. Las renovables tienen un coste sucio, como todo, y en ningún caso pueden tomar el relevo. El hidrógeno es muy complicado de manejar, quizá pueda ser un remedio parcial para consumo local.  La fusión es por el momento una quimera. La geotérmica, maremotriz... pues ya veremos. Por el momento, y a toda pastilla, ya podemos construir centrales nucleares de fisión, que son mucho más limpias y respetuosas de lo que piensas. Solución: pues gastar mucha mucha menos.
3º: GESTIÓN MUNDIAL: pues volvemos a los políticos, que no tienen la culpa de todo. La culpa de todo la tienes tú que les votas y permites sus estupideces de telebasura. Lo que está claro es que hay que llevarse bien, repartir, ser justos... Llámalo como quieras: alianza de civilizaciones, ONU, OMC, La Haya, algoritmos computacionales de control... cualquier cosa será mejor que matarnos, que es la solución clásica y la que seguramente adoptaremos, Dios quiera que en pequeña escala hasta que nos pongamos de acuerdo. Solución: votar inteligentemente a gente probadamente inteligente.
4º: CAMBIO CLIMÁTICO: es la mayor amenaza con mucho, y la culpa la tenemos nosotros, y si alguien tiene que arreglarlo somos nosotros, y por el momento, no hemos ni empezado. El protocolo de Kioto, el acuerdo de París... son malos parches por el momento casi inútiles, vulgar maquillaje. Solución: no la tengo
5º: MIGRACIONES: mientras existan esas tremendas desigualdades, tampoco tiene remedio. Solución: la educación en origen (por lo menos, que vengan enseñaos) e invertir en ellos.
6º: CULTURA: vale, todavía vivimos inmersos en mitos, leyendas, costumbres ancestrales... pero es lo más humano que tenemos. Las religiones carniceras persíguelas, pero a los demás, dejadnos en paz, porfa. Lo que tengo claro es que la cultura del consumo y capitalismo salvaje, tipo américanwayoflife es de las peores, la fácil, la tentadora, la que copiamos todos sin pensar. Por supuesto, la buena está por inventar, y pasa precisamente por esos mitos, religiones, costumbres... incluyendo nuestro tesoro de la tauromaquia. Solución: pues tolerancia, tolerancia...
7º: COMIDA: más bajo no se puede caer. Va a faltar. De repente, por una pandemia vegetal, o a poquitos. Y el hambre explota. Una buena solución es un buen control de natalidad a nivel global, ahí es ná.

miércoles, 10 de marzo de 2021

COCHINADAS S.A.

 No sé quién empezó todo esto. Tampoco puedo decir qué es "todo esto" porque en conjunto, y por circunstancias, en mis 60 años de conciencia, pues la verdad que hemos mejorado un montón, claro. Pero aquello que chirría empobrece cualquier magna obra, y por ello, me gusta ir a la base profunda de los problemas dado que nuestras estructuras, tanto físicas como mentales, se edifican siempre sobre algo, y ese algo es importante que sea lo más puro y limpio posible. Somos un complejo fractal construido con una fórmula básica a la que aplicamos variables diversas.

Seguramente habrá otras manifestaciones, otros verán o darán importancia a lo que les toque, como en mi caso, las franquicias dentales. Pero no te creas que es un fenómeno nuevo. Ya antes de nacer yo al mundo del piño había profesionales, en absolutamente todos los ámbitos, cuyo interés no estaba en el bien social, sino en el propio, a costa del común. Y por supuesto, hay ladrones del piño, y cada vez más, que no trabajan en franquicias, llevamos años regando ese jardín.

Pues bien: Una de las primeras veces que me pregunté, ¡¡Pero... ¿qué es esto?!!...  fue cuando los deportistas, los futbolistas, empezaron a simular faltas para ganar. Me parecía inaudito, pero sobre todo, me descolocó que ni los árbitros, ni sus compañeros, ni sus familias, ni los periodistas, ni los directivos de los clubs, ni los delegados deportivos, ni las autoridades, ni los políticos, ni en última instancia, el propio público, denigrase esos comportamientos, es más, los promocionaba. Los futbolistas mentían, engañaban, robaban, a ojos vistas delante de todos, y NADIE HIZO NADA

Bueno, yo no soy así, mis papás (término inclusivo que incluye, como ha incluido toda la vida a mi papá y a mi mamá) los curas y frailes (esas maravillosas personas que me educaron, y que ahora muchos representan como babosos que van con la bragueta abierta buscando niños) y los profesores del Opus Dei (fuí a un colegio del Opus, sí, donde recibí un maravilloso ejemplo de entrega y dedicación vocacional) me lo enseñaron bien; qué le voy a hacer...

Pues eso, me queda mucho por hacer. Si no intentamos mejorar, empeoramos fijo.