domingo, 19 de abril de 2009

Rompiendo moldes


Tradicionalmente existía un foro de conversaciones anónimas y a distancia, lo que se conocía como QSL de los radioaficionados, que hablaban con las emisoras con gente de todo pelaje. Eran pocos, locos por las radiotrasmisiones, y ya "chateaban" hace 70 (creo) años (en voz o morse).
El mundo de las radiotrasmisiones ahora ha quedado eclipsado por la www, pero era todo un orgullo contactar con emisoras lejanas, y enviar y recibir las tarjetas acreditativas de ese contacto, como postales de recuerdo.
Había una regla de oro, que se ha mantenido como código de honor incluso hasta nuestros días. No se hablaba ni de política, ni de religión, ni de sexo.
En un mundo en el que han pulverizado todas las reglas, con o sin honor, andamos como locos en busca de límites que destrozar. La imaginación al poder, que decían, pero lo que no decían es que era para eso.
Un abrazo. Firmado: Foxtrot Indio Bravo

10 comentarios:

mmarin dijo...

Límite es una palabra que creo necesaria, sana, inherente a la libertad ( sí, sí) . Pero parece que molesta... Sigo sin entender por qué. Será que soy una "carca" a pesar de no llegar a los 30... Pero no tengo muchas intenciones de cambiar en ciertas cosas. ;)

Un beso, Manolo

Gaudiosa dijo...

Muy agradable debía ser ese tipo de comunicación, Pele Ón. He conocido a algún radioaficionado y son gente muy civilizada.
La experiencia me llevó a tener en cuenta que los temas no apropiados para conversar con conocidos, mal llamados muchas veces amigos, son ésos que muy bien recoges, más el tema dinero. Aunque también la experiencia me ha enseñado a no callar cuando creo que viene bien que determinados individuos no se crean que todo el monte es orégano y que sólo ellos tienen derecho a la existencia.
Con los amigos es otra cosa, porque gracias a la aceptación mutua, los desacuerdos en estos asuntos son nimiedades. También con la buena gente, inteligente y no sectaria, se puede hablar de todo. Y aunque haya que dar con ella, lo cual no siempre es fácil, haberla haila.
Bss.

mmarin dijo...

Con límite no me refiero a las conversaciones, o a coartar. No. Me refiero a cuando se sobrepasan , como tú dices, sin honor, y por voluntad de unos pocos.

Es que últimamente me expreso mu malamente...jaja
Besos!

Mery Jane dijo...

Tengo una amiga del colegio y luego del instituto que tiene una de esas emisoras. Ella será de las pocas que no la ha sustituido por el messenger para hablar con otras personas. Recuerdo que cada vez que iba a su casa hablábamos ambas por la emisora.
No había dado cuenta pero sí que es cierto que nunca se hablaba de sexo ni de religión ni de política...

También tengo un amigo que tiene una emisora en el coche; le gusta mucho viajar y aprovecha para entretenerse hablando con camioneros y transportistas. No hay mejor modo para saber el estado del tráfico...
Impresiona la antena que monta y desmonta pero merece la pena,la verdad.

Los límites son necesarios para todo, por no decir imprescindibles, inherente a la libertad, como muy bien dice mmarin. Yo creo que, en el fondo, se destrozan límites para imponer otros, según intereses. Pero lo verdaderamente importante es que cada uno ponga sus propios límites.

Pele Ón dijo...

A buen entendedor... Todas habeis entendido que la cuestión no eran las radiofrecuencias, sino los límites, que son muy importantes. Unos queriendo saltárselos (es ley de vida) y otros impidiéndoselo, con razones o con el brazo secular.
Cambio.

Mery Jane dijo...

Estaba pensando que realmente laas conversaciones por radiofrecuencia eran mucho más personales y discretas de lo que puede llegar a ocurrir con el messenger, que yo considero de lo más impersonal que existe. Es muy fácil que por Internet te engañen; de hecho, los timos son algo frecuente por este medio.
Pero no era tan fácil por la emisora, ¿verdad? Qué tiempos aquellos...

Tordon dijo...

Pues yo no veo la necesidad de callar sobre ningún tema. Es más, a muchos (especialmente a la clase gobernante) les alegraría que todo el mundo permaneciera mudo para que sus decisiones no se vieran cuestionadas.
Se puede hablar de casi todo, sin caer en la procacidad, el insulto o la intolerancia.
Porque, curiosamente, las personas más prudentes, suelen ser las más silenciosas.
Y esto debería de cambiar.
¡Solo se escucha a los "voceras" de siempre!

¡A la "m" el honor, no me pienso callar, sea cual sea el tema, si mi opinión no coincide con la "políticamente correcta admitida"...!

Pele Ón dijo...

Mi querido desmelenado: Ciertamente. No se podía (ni puede) hablar de religión ni de política ni de sexo, pero sí (aunque poco, claro) de creencias, ideas y señoras. Y existía una autocensura importante, y una caballerosidad quijotesca.
Ciertamente que la prudencia suele ser a veces algo mojigata; a menudo he aludido a uno de mis libros de referencia y que recomiendo, "El amor armado", de Mendiluce. Otro parecido pueda ser Coelho, con sus "Guerreros de la luz", pero de éste ya me canso un poco, no ha evolucionado casi desde que lo conocí, rara vez me sorprende. Mendiluce tampoco dice nada.
Suerte. Tan sólo, cuidado con los Molinos, nuestras batallas deben ser contra nuestros verdaderos enemigos, yo ya me he dado bastantes trompazos molineros también.

Mery Jane dijo...

El tema no está, querido Tordon, en que no se pueda o deba hablar de sexo, política o religión, sino precisamente en aquéllo que tú mismo mencionas de hablar con prudencia. Son temas que yo considero muy personales, ya que van de la mano con la educación y personalidad de cada uno, por lo que pueden considerarse delicados. Son temas de los que se hablan si ambas partes quieren y hay confianza.

¿Nunca has oído eso de que sólo debes dar opiniones y consejos cuando te los piden? Pues el problema es precisamente el opuesto, que se dan opiniones y consejos a tutiplén sin pedirlos, y sin saber la mayoría de las veces de qué narices se está hablando, por lo que es más fácil que te engañen o que te salga el tiro por la culata.
Creo que hoy día es muy típico el hablar por hablar, el hacerse el sabiondo sobre cualquier tema. Y así nos va, estamos rodeados de listos que, si no les salen las cosas como dicen, pueden jugártela a la mínima.
Muchas veces es mucho mejor eso de "oír, ver y callar" y guardarte opiniones sobre algo que no te incumbe en absoluto. Si eso lo acompañas con una buena cara, aunque estés hasta las narices de todo, muy posiblemente te irá mejor hasta que encuentres otra vía de solución del conflicto.

A mí, hasta el momento me ha ido muy bien así; he tragado mucha mierda laboral, pero por lo menos no me han cesado de mala manera ni he tenido quejas de nadie, como les ha pasado a muchos compañeros. Lo bueno en mi caso es que se puede aplicar esto otro: la mejor venganza se sirve fría ggg. En lo mío es mucho mejor, te quedas igual de a gusto con sutilezas que con guerras dialécticas, la verdad.

De todas formas, es mi opinión, no llego a los 30 tacos; igual con la edad me vuelvo como Tordon y no me callo nada, quién sabe...la sabiduría de mis mayores siempre será un buen campo de aprendizaje, pero por encima de todos está mi abuela que, a sus 95 tacos, sigue inculcándome lo mismo desde que era una niña; a lo mejor está equivocada.

Electra dijo...

Yo desearía que entre hombres/mujeres se pudiera hablar de todo sin acabar a ostias en cuanto se tocan ciertos temas, sobre todo si aluden a ideologías. En estos casos, si piensas o "sientes" diferente te conviertes en contrario, desgraciadamente.

Ya que no puede ser porque somos humanos y esa es una de nuestras mayores carencias, y uno de nuestros mayores defectos es pensar siempre que llevamos la razón y el contrario no, estoy de acuerdo en que los límites son necesarios para la buena convivencia; pero no por eso dejan de joderme.

Me encanta la frase esa que dice: no estoy de acuerdo con lo que dices, pero me dejaría matar por defender tu derecho a decirlo.