lunes, 27 de abril de 2009

Ayudas públicas


Estamos en crisis (tú, ni puto caso, es un recurso literario). Y nuestros líderes políticos (sic, buaaaa) han decidido que lo mejor es huir hacia adelante, y el que venga detrás, que arree, que decía mi Mamá.
Y con ello, se han puesto a fabricar deuda, ampliar los límites legales de endeudamiento, para pedir más dinero con el que pagar las deudas anteriores que deberemos pagar más y a más largo plazo (Solbes había puesto su veto en ello, por eso al parecer ha dicho basta y se ha ido) que tampoco hasta ahora tenían casi capacidad de pagar, provocando el estrangulamiento de las empresas que trabajaban para la administración.
Y mientras tanto, los "buenos" se quejan, y con toda la razón del mundo. Ayudas aquí, allá, subvenciones, exenciones, compra de "activos töxicos"... Como de costumbre, portarse mal no conlleva ningún castigo ni pena.
Tampoco es cuestión de asistir impasible al hundimiento de sectores completos.
Mi imágen respecto a la inyección de fondos y a la política que ahora mismo estamos viviendo es de que la inoperancia está fuertemente arraigada en el sector público. Ya lo decía Punset en su editorial de hace una semana. Un funcionario público nunca podrá ser un buen empresario, ni buen ministro de economía. Podrán ser buenos teóricos, juristas, administrativos... pero cuando hay que adoptar decisiones rápidas, certeras, con una visión global e intuitiva, y decidir qué sacrificios son rentables y cuáles ahondan la ruina, cuándo aplicar las normas y cuándo no, es imprescindible una persona especial, que haya demostrado tales cualidades. Osea, un empresario.
Y en esas estamos, mientras no cambie el tiempo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Como podría poner en casi cada uno de tus comentarios:educar-educar y educar es el único remedio social para casi todos los males, incluido el tener gente capaz de tomar decisiones sobre el modelo de desarrollo

Tordon dijo...

Cuatro millones de parados y subiendo, pero, al parecer, lo que no baja apenas es la popularidad de los gestores de la crisis.
¿Tendremos lo que nos merecemos?

Por otro lado,¡qué fácil resulta disparar subvenciones con la pólvora de nuestros impuestos!

Salu2

Gaudiosa dijo...

Educar en España es difícil. Los colegios, institutos y universidades son lugares donde dominan los "progres" en el peor sentido del término y desde la guardería te comen el coco, pues se creen totalmente legitimados para hacerlo. Manipular y lavar cerebros es malo si lo hacen otros (los curas, la derechona, etc), pero ellos están en la obligación de hacer continuamente propaganda y deslegitimar a todo el que no comulga con sus ruedas de molino. Luego los medios de ¿comunicación? de este país son medios de distracción de lo fundamental y de frivolización. No hay información, hay "creación de opinión" o, para llamarlo por su nombre y sin eufemismos, manipulación pura y dura de la opinión pública.
Un buen ejemplo es la "información" de la cumbre hispano-francesa: nos ponen a Carla Bruni, la progre, la de la "gauche divine", con sus modelitos de alta costura, su cara estirada con operaciones de estética y sus gestos y poses mil veces ensayados, y lo que nos queda es seguir pasando vergüenza de vivir en este país (y de paso de tener a Francia de vecina).
Con tanto pesebre, España se parece más a una cuadra que otra cosa.
Y claro, dinero público para los que lo han hecho mal. Para los que se han cortado, no han dado hipotecas ni créditos de riesgo, o no se han metido en hipotecas y créditos porque no estaban seguros de poder pagarlos, ésos a seguir sosteniendo a los caraduras. A los que se ocultan y los que se muestran ahora llorando porque no pueden hacer frente a los pagos del dinero que, no siendo suyo, sino del banco o vete tu a saber de quién, ostentosamente gastaban. ¿Que no tienes pasta para comprarte una casa cuyo precio es el doble o el triple de su valor real? Pues no te la compres. Nadie te obliga. ¿Que no tienes cabeza para darte cuenta de que esto de comprar casa, como comprar una Coca-Cola, fue todo y sigue siendo marketing? ¿Y por éstos hay que arruinar el futuro de nuestros hijos, patada para adelante y alargar la duración de la crisis?
Pele, Tordon, tenemos exactamente lo que nos merecemos: a Zapatero, uno de los mayores inútiles que nos podíamos echar a la cara. A ver si lo animamos entre todos para que se vaya de gira como gogó de la Bruni. O que se divorcie de Sonsoles y se case con un tiarrón macizo y que se lo lleve, al estilo Sarkozy-Bruni, por el mundo. El macizo deberá ser de derechas para cubrir bien el espectro ideológico, el de género y el gay.

Bss. Y perdón por el rollazo (para daros pena: estoy maluca y encima no es de la gripe porcina, así que me quedan siete días o más)

Pele Ón dijo...

¡Vaya, hombre! (o ¡mujer!) Si estás maluca, tienes en estos blogs galenos de amplio espectro.
Que te cures pronto. Un abrazo (que también cura).
Te paso una receta de analgésicos, ya verás como te alivian. http://peleones.blogspot.com/2008/04/dolor.html

Mery Jane dijo...

Qué razón tienes Pele Ón...sólo hay que ver el dinero que siguen inviertiendo en los países en desarrollo...por lo menos en Asturias...¿no será mejor invertir ese dinero en gente que realmente lo necesita pero en nuestro propio país o región?
Entiendo que haya que ser solidario con los demás, pero creo que sería más sensato serlo con los que tienes más cerca.

De todas formas, soy de las que digo que, al final, hay dinero para lo que se quiere e interesa, y para lo que no se quiere, no lo hay. Te lo digo por experiencia propia, que trabajo para el sistema público y lo sé perfectamente.

Saludos.

Gaudiosa dijo...

Gracias Peleon. Después de leer tu didáctica entrada sobre el dolor te diré que ando con ibuprofeno y otras hierbas, más oscillococcinum (el nombrecito se las trae) y mucha cama. El paracetamol no me gusta, no me funciona tan bien como la aspirina para los dolores en general y los de cabeza en particular, pero ahora procuro tomarla poco y si no hay más remedio porque el estómago ya se queja.

Recibo tu abrazo sanador y te mando un beso, atento y apreciado amigo, que por la red no te contagio.