lunes, 1 de diciembre de 2008

Jung y las cuatro máscaras

(artículo de Coelho en Xl Semanal)
Carl Gustav Jung, uno de los fundadores del moderno psicoanálisis, solía decir que todos nosotros bebemos de una misma fuente. Lo explicaba mediante una teoría que se remontaba al trabajo de los antiguos alquimistas, que denominaban a esta fuente el `alma del mundo´ (anima mundi). Según esta teoría, durante toda nuestra vida intentamos ser individuos únicos e independientes, pero una parte de nuestra memoria la compartimos con toda la humanidad. No importa a qué credo o a qué cultura se pertenezca: todos buscan el ideal de la belleza, de la danza, de la divinidad, de la música. La sociedad, sin embargo, se encarga de concretar cómo estos ideales van a manifestarse en la realidad diaria. Por ejemplo, hoy en día el ideal de belleza consiste en estar delgada, mientras que hace años las imágenes de las diosas eran gordas. Lo mismo ocurre con la felicidad: hay una serie de requisitos que, de no cumplirse, no nos permiten aceptar conscientemente el hecho de que tal vez ya somos felices. Tales requisitos no son absolutos y cambian de generación en generación. Jung solía clasificar el progreso individual en cuatro etapas: la primera era la Persona, máscara que usamos todos los días, fingiendo lo que somos. Pensamos que el mundo depende de nosotros, que somos excelentes padres y que nuestros hijos no nos comprenden, que los jefes son injustos, que el sueño de todo ser humano es parar de trabajar para siempre y pasarse la vida entera viajando.
Algunas personas procuran entender qué es lo que no encaja y acaban pasando a la siguiente fase: la Sombra. La Sombra es nuestro lado negro, que dicta cómo debemos actuar y comportarnos. Cuando intentamos librarnos de la Persona, encendemos una luz dentro de nosotros y logramos ver las telas de araña, la cobardía, la mezquindad. La Sombra está allí para impedir nuestro progreso –y generalmente lo consigue, pues nos damos la vuelta y corremos a ser quienes éramos antes de empezar a dudar–. No obstante, algunos superan este enfrentamiento con sus telas de araña, diciéndose: «Es verdad que tengo algunos defectos, pero soy digno y quiero seguir adelante». En ese momento, la Sombra desaparece y entramos en contacto con el Alma. Jung no entiende por Alma nada relacionado con la religión. Se refiere a un regreso al `alma del mundo´, la fuente del conocimiento. Los instintos comienzan a agudizarse, las emociones se tornan radicales, las señales que envía la vida son más importantes que la lógica, la percepción de la realidad se vuelve menos rígida. Comenzamos a entrar en contacto con realidades a las que no estábamos acostumbrados, empezamos a reaccionar de una manera que nos resulta inesperada a nosotros mismos. Y descubrimos que, si conseguimos canalizar todo este chorro de energía continua, vamos a organizarlo en un centro muy sólido, al que Jung llama `el Viejo Sabio´ para los hombres, o `la Gran Madre´, en el caso de las mujeres. Permitir esta manifestación es algo peligroso. Generalmente, quien llega a ese punto tiene tendencia a considerarse santo, domador de espíritus o profeta.
No sólo las personas usan estas cuatro máscaras: también las sociedades. La sociedad occidental tiene una determinada Persona, ideas que nos guían y que parecen verdades absolutas. Pero las cosas cambian. En su intento de adaptarse a los cambios, vemos las grandes manifestaciones de las masas, en las que la energía colectiva puede ser manipulada tanto para el bien como para el mal (Sombra). De repente, por alguna razón, la Persona o la Sombra ya no terminan de satisfacer, llega el momento de dar un salto y comienzan a surgir nuevos valores (inmersión en el Alma). Y al final de este proceso, para que estos nuevos valores se afiancen, la raza humana entera comienza a captar de nuevo el lenguaje de las señales (el Viejo Sabio). Es justamente eso lo que estamos viviendo ahora. Puede prolongarse cien o doscientos años, pero todo está cambiando… para bien.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Me he hecho tambien un lio... peleOn,te estas volviendo muy complicado...

Pele Ón dijo...

Yo en cambio me estoy volviendo más simple, cada vez me conozco mejor, aunque patino como de costumbre, eso no creo que me lo arregle.

Tordon dijo...

Entre tantos chistes, chismes, churros, chuscadas, chorradas y chascarrillos que pueblan la blogosfera (a lo que yo- mea culpa- contribuyo), una entrada seria y reflexiva como la suya, Sr. Peleón, constituye una auténtica bocanada de aire fresco y digna de la más encumbrada mención.
¡Lástima que sea yo un escéptico! Escéptico furibundo y beligerante al que no le importa la fuente a la hora de relativizar. Me da igual que sea Jung, Mahoma o Antoñita la Portera. Yo, por principio, cuestiono cualquier doctrina, por bien estructurada y poética que ésta se muestre. Y más en cuestiones relacionadas con temas psicológicos y con los patrones del comportamiento humano en general.
Abjuro de escuelas, corrientes de pensamiento, coachers, santones, psicoterapeutas, confesores o gurús que dicen poseer la receta infalible para explicar la infelicidad humana y tratan,- con burdas obviedades, a veces - de coaccionar las elecciones mentales o las expectativas futuras de los que les rodean…
Y como me torno vehemente, no continúo, ya que no quiero abusar de la hospitalidad de su interesante blog. Tal vez una entrada en el mío sea la contestación que tan magnífica entrada merece.
Aunque usted sabe, por propia experiencia, lo absorbentes que se tornan las actividades relacionadas con las “Técnicas de Ayudas a la Alimentación” y el poco tiempo libre para la reflexión del que disponemos los profesionales que a ellas nos dedicamos.
Reciba un cordial saludo
Tordon

Pele Ón dijo...

Por partes:
a) gracias por los piropos
b) le felicito por el excepticismo. La duda es el primer e imprescindible paso para el conocimiento. El sabio duda, el necio afirma.
c) el credo de Siddarta le queda mucho mejor que el cristiano, repáselo, contiene dogmas irrefutables.
d)ABUSE, XFI, DE MI BLOG, NO ME ABANDONE, NO SE VAYA, SIGA, QUE YO SEGUIRÉ TAMBIÉN EN EL SUYO HASTA QUE ME ECHE (que no lo descarto, a menudo profundizo para probar al sujeto, hasta que le resulta insoportable su "sombra" y me rechaza, pero si la supera y se abre a la luz, ya no tiene vuelta atrás).
e) cierto que el tiempo es absoluto y tratamos de relativizarlo (o lo contrario, ambas premisas, en el lenguaje simbólico pueden ser válidas, tanto como resultar una mayúscula chorrada) peco de lo mismo que Vd. Léase el capítulo del tiempo de los Papalagi, es magistral.
f) se despide (momentáneamente, claro) Pele Ón, servidor de la humanidad y de Vd, cuya vida guarde Dios muchos años.

Laura M. Cañamero dijo...

Si la Ética Humanista se basa en el conocimiento de la naturaleza del hombre, la Psicología Moderna (particularmente el Psicoanálisis) debió haber sido uno de los estímulos más potentes para el desarrollo de la ética Humanista...
Pero mientras el Psicoanálisis ha enriquecido nuestro conocimiento del hombre, no ha aumentado nuestro conocimiento de cómo debe vivir y qué es lo que debe hacer.
El Psicoanálsis, en su intento de establecer a la Psicología como una ciencia natural incurrió en el error de divorciar a la Psicología de los problemas de la Filosofía y de la Ética. Ignoró el hecho de que la personalidad humana no puede ser comprendida a menos que consideremos al hombre en su totalidad, lo cual incluye su necesidad por hallar una respuesta al problema del significado de su existencia y descubrir normas de acuerdo con las cuales debe vivr.
El Homo Psychologicos de Freud es una construcción tan irrealista como lo fué el Homo Economicos de la Economía Clásica. Es imposible comprender al hombre y sus perturbaciones sin comprender la naturaleza de los conflictos de valor y de los conflictos morales.

Ética y Psicoanálisis. Eric Fromm


Yo soy una buena seguidora del Psicoanálisis. Amigo, me ha encantado esta entrada. Siento decirte que el extraordinario Fromm no deja de tener razón en esta pequeña gran crítica al Psicoanális. Gran Escuela, sin lugar a duda. Sus conceptos abarcan toda la existencia. De hecho sigue estando vigente (más de lo que pensamos). Se critica por su falta de objetividad, se la llama Poco CIentífica, Se cuestiona si usa el método experimental... Como si la eficacia en la vida dependiera de lo específico!!!

La Psicología, por desgracia para el Mundo Objetivo, tangible, con resultados a corto plazo y el mínimo esfuerzo, lejos de ser Ciencia es la Comprensión Ensí y Porsí. Es mucho más que una ciencia. No somos Gurús ni Chamanes aunque es posible éncontrar algún No Profesional que predique serlo. No somos la Panacea. No arreglamos ni curamos. Nuestro trabajo solo consiste en que las personas Se Arreglen o encuentren la manera de ser más felices por sí mismas.
Cuánto error de concepto!!! Qué mala Educación en líneas generales.

Es ur error que algunos que se dedican a mis menesteres prediquen tener la receta de la Felicidad Humana. No existe tal receta. Esto no es un Mundo Perfecto. Lo que existe son millones de cocineros. Algunos tenemos más ingenio y conseguimos una gran receta y así sorprendemos a los que invitamos a cenar a nuestra casa. Otros no tienen esta habilidad y nosotros. los psicólogos, estamos para enseñar a cocinar.

El mejor de los profesores que yo he tenido en mi formación no critica la Psicología sino que la critica Constructivamente. Me enseño a descubrir que toda Terapia es Eficaz porque toda Terapia disfruta de tener efectos inespecíficos en el tratamiento, lejos de tener la receta mágica.
Toda Psicología es Válida. Simplemente, ciertas Psicologías son más o menos válidas dependiendo de la Persona, la Sociedad y la Cultura.

A los escépticos quiero comunicarles que no hay mejor Psicólogo que aquel que también comparte cierto escepticismo.

Los que comprendemos la función de la Psicología seguimos pagando un alto precio: Incomprensión y falta de reconocimiento. Pero yo sigo sonriendo porque, cómicamente, pagamos con la misma moneda con la que nos pagan aquellos que piden ayuda en algún momento de su vida.

PeleÓn, permiteme hacer de este comentario una entrada en mi blog.

Un saludo Grande. Muy Grande.

Pele Ón dijo...

Chavala, te permito todo, entre iguales no son menester pleitesías.
Veo que vas por buen camino, tu enfoque es muy bueno, y ya sólo te falta recorrerlo.
Y gracias.

Pele Ón dijo...

Por cierto, Laura, por no decirlo en tu blog: ¿de quién te defiendes? ¿tanto duele aún?

Laura M. Cañamero dijo...

- No lo sé... Si lo supiera algo cambiaría.
- Sí.

Hombre Inteligente. Saludo.

Tordon dijo...

Si yo dijera que desconfío de un individuo que afirme poseer el remedio a todos los males físicos que aquejan a la humanidad, nadie deduciría de mis palabras que condeno a los médicos o a la Medicina. De igual forma, cuando muestro mi desconfianza en santones, gurús o “entrenadores” que pretender solventar (generalmente previo pago de un montón de euros) la infelicidad humana, nadie debería deducir de mi sentencia que se minusvalora a la Psicología y a los profesionales que se manejan en esta disciplina.
La “autoayuda” está de moda, y se vende como churros, pero es un camelo: Esto es básicamente lo que pretendía señalar en mi anterior comentario.
No tome nuestras reflexiones como algo académico, Dra. Laura. Esto es un blog, y la inmediatez (y el escaso rigor) son moneda habitual en este tipo de formatos.
De cualquier forma, la duda (genéricamente considerada), como base del pensamiento, es, a mi modo de ver, una forma válida sobre la que generalmente se construyen convicciones profundas.
Saludos
PD:Sr. Peleón:¡ El testigo interrogando al juez…! .Mmmm,… interesante.

CuanMarce dijo...

Hola a todos, muy interesante lo que aquí se habla. Sólo pretendo hacer una pequeña observación sobre la duda y la mente abierta. Muchos piensan que dudarlo todo y por siempre es mantener una mente abierta. Y yo me pregunto, ¿abierta a qué? - a dudar tal vez pero cerrada sin lugar a dudas a creer.

Pienso que la duda es necesaria para salirnos de nuestro punto de vista habitual y repasar el sistema de creencias que opera en nosotros y que usamos para tomar todas esas decisiones que tomamos en automático. Pero tarde o temprano tienes que reconocer algunas cosas como verdad. El buscador que se aferra a la duda nunca encuentra porque no se permite encontrar.

Un blog muy interesante.

Pele Ón dijo...

Cierto, CuanMarce, necesitamos verdades, aun sabiendo que ninguna es absoluta. Y que nuestras verdades no son las mismas que las del prójimo (http://peleones.blogspot.com/2007/04/mentiras.html)
Un abrazo, bienvenido y gracias.