miércoles, 13 de febrero de 2008

El dentista y los niños

Los niños son como en toda empresa, nuestro mejor capital: los recursos humanos. Por tanto, y tanto como hoy los estamos estropeando, procuro decirles a todos en cuanto a mi campo lo que deben hacer para tener la boca sana. Esto es un resúmen de explicaciones más detalladas que tengo en mi libro ("Con la boca abierta"), un tocho infumable, que escribí para los pacientes allá por el año 92, recopilando todos los consejos que daba a diario. Si alguno quiere, se lo puedo pasar por emilio, que me lo pida. Ahora lo doy sobre todo para las auxiliares dentales, para ellas es maravilloso, para conocer nuestra labor, de la que a menudo se sienten tan distantes, y para comprender a su vez al paciente.

Los dulces: lo más importante, a lo que hay que dedicar con mucho el mayor esfuerzo, yo diría que un 80%, es la reducción si no eliminación (imposeibol) de azúcar de la dieta. La alimentación infantil está perdida de azúcar, lamentablemente los niños sólo comen carbohidratos rápidamente asimilables, y cosas con abundante azúcar, en especial lácteos y otras grasas como el chocolate. En general también los cereales del desayuno, los más secos de todos, tienen casi un 15-20% de azúcar (compruébalo tú mismo) y como estén glaseados, chocolateados, caramelizados, con miel... el porcentaje ronda el 30-50%. La repostería industrial puede ser catalogado como una de las catástrofes de nuestra civilización, y no sólo en cuanto a caries se refiere, sino a todo nuestro body. Obesidad, colesterol...
En cuanto a dulces, por ejemplo, un postre dulce hace mucho menos daño que cualquier cochinada entre horas. Y lo que decía, del desayuno, nunca empieces por algo muy dulce, mastica antes algo consistente: fruta, pan... y relega el dulce para el final.
Sin embargo, recomiendo que el dulce sea una excepción, que no sea algo habitual, que sea un premio merecido, no la satisfacción de un capricho instantáneo. Y para terminar este capítulo, repito una de mis locas teorías: el consumo habitual de carbohidratos refinados ocasiona trastornos de comportamiento: irritabilidad, agresividad, falta de atención y concentración...

2º: Morder duro: imagínate que un niño sube un piso por las escaleras y en el rellano se cansa: puedes cogerlo en brazos, o darle una patada en el culo y que suba el doble, para que se acostumbre. Tú mismo. Pues bien. Hoy, prueba a cortar una loncha de jamón de pueblo a cuchillo, métela entre pan, y diles a una muestra representativa de niños que se lo coma: te dirán ¡y un jamón!. Nadie puede cortarla con los incisivos, y como mucho, al tercer o cuarto mordisco, se cansarán y la dejarán. Los niños hoy se cansan, no mastican, todo lo toman trituradohomogeneizadotexturizadopulverizado. Y el resultado, es... la atrofia de los maxilares por inacción.
Imagínate que te escayolan un brazo y lo tienes así uno o dos meses. Cuando te quiten la escayola, está hecho una piltrafa. Pues la mandíbula y el maxilar, lo mismo. Si no lo usas, se atrofia. En mi opinión ésta es una de las causas de que los niños se pongan casi todos ortodoncia, además de que nos hemos vuelto estúpidos todos y en cuanto se tuerce un poco un diente ya les estamos poniendo aparatos...
3º: El cepillado: La propaganda de los media insiste en que lo importante es el cepillado, para no tener caries. Es acorde con su política "¡Consuma! ¡Consuma!" y en realidad, nada dicen de los dulces. Incluso los chicles sin azúcar producen caries (palabra de dentista). Por mucho que te traten de convencer de que esos edulcorantes artificiales protegen tus dientes, es una mentira tan gorda como el anuncio de telefónica, que cuanto más hablas, más ahorras en teléfono... Si te lo crees, mejor para "ellos".
Además, allá por los años 50, la OMS determinó que la mejor proporción de flúor en cuanto a beneficios/toxicidad en los dentífricos era aproximadamente 50ppm. Los fabricantes, por eso de aumentar la eficacia, añadieron 100ppm. Sin embargo, de unos pocos años a esta parte, sin avisar, han puesto todos aproximadamente 1200-1600ppm, lo cual posiblemente cause problemas de toxicidad, es pronto para decirlo, pero especialmente a los niños que, inevitablemente, se tragan toda la pasta que les pongas en el cepillo. Ponles como máximo una lenteja de pasta, y adiéstrales a que lo conserven en la boca y escupirlo al final, pero antes de los 5 años es muy difícil que lo hagan, se lo tragan. Las consecuencias del vertido del flúor a la cadena trófica ya se verán posiblemente también.
La higiene recomiendo hacerla en los niños una vez al día, si es posible dos, pero es importante que retengan la pasta unos minutos, para que el flúor se adhiera a la superficie del esmalte dentario. No aconsejo cepillarse en el colegio, suele resultar sucio, los cepillos se confunden, se caen, se hacen porquerías con ellos... y se pone todo el lavabo, espejo, perdidos. El dentífrico debe ser lo menos dulce que se pueda, que no pique y repito. Ponerles una lenteja a los niños, quizá un garbanzo de pasta para los adultos, nada de llenar el cepillo de pasta, a los 15 segundos se nos sale todo de la boca y tenemos que enjuagar. Si sale mucha espuma, escupe y sigue.
Y por supuesto, nada de colutorios, enjuagues y otros productos. Y los que tienen elevado índice alcohol, los que pican, que dejan la boca fresquísima, deberían estar prohibidos, como el oraldine o el listerine, salvo expresa y controlada indicación profesional.

5 comentarios:

PL dijo...

No sabía que habías escrito un libro. Planteate depurarlo un poco y publicarlo. Aunque sea un tocho infumable, hay editoriales especializadas y a otros dentistas/aspirantes les puede interesar.

La foto mola.

pele ón dijo...

Ya lo intenté, pero me aburrí, sólo interesan grandes tiradas, y además, ya te digo que no está bien redactado, es demasiado denso, más bien parece un libro de consulta que de leer. No descarto nada en todo caso

Alejandra Agudelo Q. dijo...

hola! pasaba por aquì y quise opinar.. mi hermana es odontologa y le ha tocado lidiar con niños que le tiene pànico al sonido de la fresa, se vuelven compulsivos y agresivos.. en tu libro tambièn se habla de eso, de lo contrario seria chevere que tocaras ese tema para que los lectores nos dieramos cuenta mas a fondo, las soluciones que les han dado a sus problemas...

un abrazo!
saludos...

Pele Ón dijo...

No tengo soluciones, cada niño es diferente. Lo de costumbre. Empezar con comprensión, amor, paciencia... Lo que nunca hago es trasmitir violencia al niño, le dejo muy claro que si le duele es su problema, y le indico a la madre que así tiene que asumirlo, y decirle que no les moleste cuando les duela.
Algunas de las soluciones técnicas son ya demasiado especializadas, y si a tu hermana le interesan, se lo comento.
Un abrazo, Alejandra.

Conguito dijo...

Acabo de leerme el interesante artículo y les he leído a los enanos la parte que les corresponde: del chicle hasta el final. A ver si surte efecto.
Me interesa el libro-peñazo. Mi dirección: annickinha@gmail.com
Saludos