lunes, 21 de junio de 2010

52 (†)

Recientemente se celebró el luctuoso sepelio de mis 52 primaverales tacos. Ante la imposibilidad de corresponder personalmente, sirvan estas líneas como agradecimiento a todas aquellas almas caritativas que por medios diversos, incluyendo sónar acústico submarino y ladridos varios, participaron de tan agradecida pérdida.

Descansen alegres sin paz, y que les quiten lo bailao.

3 comentarios:

Tordon dijo...

Tus compañeros del submarino no te olvidan.
Elevaremos preces y peces por su eterno descanso.

Y para que usted descanse ( a ser posible en el Caribe) los 52 que aún le quedan.

Salu2

Gaudiosa dijo...

Sesudos investigadores después de amplios y profundos estudios han llegado a la conclusión de que la felicidad en los humanos empieza a los cincuenta. Querido Pele Ón, espero que tú estés saliéndote de la estadística por el perfil superior: que lo tuyo no sea ya felicidad, sino que sea éxtasis. ;-)
Bss.

Pele Ón dijo...

No se me amontoooonen, que habrá para tooooodos y tooooodas. En el caribe se conserva uno mucho mejor, sumergido en ron, a profundidad de periscopio.
En la fórmula matemática, la dimensión "tiempo" de la "f" de felicidad es variable, varía desde "hoy mismo" hasta "nunca". La constante "k" personal hace el resto. Pero tener un blog cuenta mucho también, libera mucho lastre.
Y en cuanto pague las multas, ni te cuento. Esta semana se me ha aparecido Nuestra Señora de la Hacienda, pero este año ha sido benevolente, le tengo puestos un par de cirios fotovoltaicos muy gordos.
Abrazo y beso, respectivamente.