domingo, 18 de octubre de 2009

Por un puñado de votos

La ley Omnibus, probablemente ya inevitable: Independientemente de dónde ha salido el nombre, pero así se llama, supone la liberalización absoluta de todas las profesiones sanitarias. Elimina cualquier regulación que no sea la del mercado libre, suprime cualquier control colegial (del poco que había) sobre los colegiados, establece la libertad completa de radicación (el tiburcio ese que, cuando yo era vocal de deontología figuraba como responsable sanitario en, al menos que se sepa, 36 clínicas dentales de España, y el inspector sanitario, con cara de cínico, me decía que era completamente legal, y lo triste es que tenía razón. También es legal que los inspectores no tengan ganas de trabajar ni de hacer cumplir nada más que lo imprescindible y también es legal pensar lo que pienso yo de algunos inspectores, sobre todo mientras no lo diga).
También rescinde cualquier tipo de control sobre la publicidad, excepto lo que dictaminen los tribunales de Justicia, como cualquier otro producto de consumo.
Ya vereis, ya. Como los matemáticos saben, todo lo que no está prohibido, es obligatorio. Tan sólo espero lo normal, que lo normal es que seamos honrados, como los taxistas y los repartidores de butano. Pero el daño que puede hacer un elemento desbocado es inmenso. Tardará en notarse, pero es otra de las putadas, e inmensas, que hace nuestro presi, Mr Zapatitos, para desmontar la sociedad. Y todo, para vender votos, la libertad vende mucho, igual que la libertad de nuestras hijas de abortar libremente, sin consentimiento ni conocimiento, ni suyo ni nuestro.
¡Ah, la libertad...! Idos comprando vaselina, anda, y lo que dicen: si no hay otro remedio, relájate y disfruta.

2 comentarios:

xto dijo...

para bien o para mal no podemos hacer nada salvo ser como hasta hora serios y responsables en nuetro trabajo. Cierto que a la competencia le ha venido de maravillas puesto que ya engañaban sin que estuviese la ley. Los inspectores ( en su mayoria) trabajan ????.
Al menos nos dan la opcion de la vaselina.
Viva la libertad que nos hundira más

Laura M. Cañamero dijo...

Que bueno es volver a leer tus palabras. SIento mucho la ausencia. Gracias por estar ahi. Ahora, mas que nunca, es importante.
Un abrazo.