
Andén 9 y 3/4
Paso 2: obtener la pagina.
Bueno, pues ya tenemos la direccion de la pagina web de nuestro sobrino. Pero ahora tenemos que obtener la pagina propiamente dicha, que reside en el ordenador de la india. Para eso, nuestro ordenador vuelve a contactar con nuestra centralita de barrio y le dice: oye, que quiero conectarme a un servidor indio, de direccion "@", para coger el archivo html "www.lapaginademisobrino.com". Ok, responde la centralita. Pues espera que pido paso en las lineas de comunicacion globales, porque yo no tengo autorizacion para conectarme con la india. Entonces nuestro ordenador se comunica con donde este el ordenador que rija las comunicaciones en Navarra. Pero imaginaos que en Navarra hay un flujo de datos importante y esta muy ocupado. Asi que nuestra peticion de archivo se la envia a Barcelona, que tienen un ordenador mucho mas grande y potente. En Barcelona miran nuestra peticion: a veeer, aqui hay uno que se quiere comunicar con la india. Pero como por satelite es caro hacerlo, se hace sobretodo por tierra. Pero no hay una linea de comunicacion Barcelona-Nueva Delhi. Asi que mandamos nuestra peticion a Moscu, que ellos tienen una red de comunicacion con el este asiatico. El ordenador ruso de Moscu, en constante comunicacion con ciudades de todo el globo, coge nuestra peticion y llama a Delhi. Oye, Delhi, dile al ordenador "@" que te envie el fichero www.lapaginademisobrino.com, y cuando lo tengas me lo pasas. Asi que el superordenador de Delhi, se pone en contacto con sus subordinados (ordenadores regionales) y accede al ordenador de la compañia en la que nuestro sobrino le ha pagado por espacio. Coge el fichero, en codigo html, y de vuelta todo el camino. Cuando el fichero llega a nuestro ordenador, el programa explorador que estemos usando (¿comprendeis ahora porque lo llaman "explorador"?) traduce el codigo html a texto, fotos, ..... y ¡ya tenemos nuestra pagina!
Esto es un correo-cadena que me ha llegado. Como siempre soy muy serio, me tomo de vez en cuando estas pildorillas; Sigo la próxima con el cameo de Pele Mediano.
¿¿Quién dijo que el inglés es fácil??? A ver, este curso consta de 3 módulos:
1 - Modulo básico
En español: Tres brujas miran tres relojes Swatch. Qué bruja mira qué reloj Swatch?
En ingles: Three witches watch three Swatch watches. Which witch watches which Swatch watch?
2 - Modulo avanzado
En español: Tres brujas 'travestis' miran los botones de tres relojes Swatch. ¿Qué bruja travesti mira el botón de qué reloj Swatch?
En ingles: Three switched witches watch three Swatch watch switches. Which switched witch watches which Swatch watch switch?
3 - ...y éste ya es para masters
En español: Tres brujas suecas transexuales miran los botones de tres relojes 'Swatch' suizos. Qué bruja sueca transexual mira a que boton de que reloj 'Swatch' suizo?
En ingles: Three Swedisch switched witches watch three Swiss Swatch watch switches. Which Swedisch switched witch watches which Swiss Swatch watch switch?
Ahora entenderás por qué le dicen wachi wachi al inglés...
¡¡¡¡Bueno, a practicar todo el mundo!!!!
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Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en
- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.
- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...
- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados" , porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.
- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...
- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.
- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...
- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.
- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...
- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
- ¿Qué pasó con su familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a
- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de
- Y lo logró.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡Un tuareg en la universidad. ..!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!
- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...
- Qué paz...
- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
El universo es información. Vivimos en los tiempos de la información, todo se puede medir en quantums de información; pero sin llegar a nivel subatómico, nuestro negocio, como todos, depende en gran medida (y mucho más de lo que piensas) de nuestra “imagen corporativa”, que es aquello que, nuestro cliente o público percibe de nosotros. Por cualquier medio.