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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Piorrea

Ya puestos a decir palabros, lo digo todo. Tarde o temprano, tendrás que vértelas con ella, si vives lo suficiente...
El diente está en la boca (exterior) y la raíz en nuestro interior. Entre medio, la encía que tiene una porción medio suelta, la que ves, y muy en el fondo, un cierre, para que no se nos salga por ahí el alma cucuta. Pero, ¡PERO...! en el fondo del surco (sulcus) a todos se nos ha metido alguna vez una cascarilla de palomita de maíz, que nos ha costado un rato, o dos, sacar. Pues en ese espacio es donde se acumulan los bichos y la placa, sobre los que, si no los removemos con el cepillo, precipita el calcio (Ca(HCO3)2 CaCO3) exactamente igual que en el grifo de la bañera, si no lo limpias, y en el difusor de salida, aunque te vuelvas loco limpiando.
Vale. Ya tienes un cacho pedrusco dentro de la encía, en vez de la cascarilla de maiz. Pues si te clavas un casho de botijo, pues lo mismo. La encía reacciona como a un cuerpo extraño con inflamación, sangrado, fibrosis y retracción: ahí lo tienes todo: los dientes se van pelando poco a poco, y el pus (PIO) fluye (RREA) al exterior y muchos otros factores que me costaría mucho explicar, y por eso ya, cobro, así que por esta vez en el comentario, deja tu número de visa.

(Discreción asegurada).