Nos vemos invadidos por productos de fuera. No es tan difícil.
- Produce contaminando, con materiales procedentes de fuentes que arrasan los yacimientos, y el que venga detrás que arree. Compra y soborna a los dirigentes de los países con recursos, y si no aceptan, pues los matas directamente (eso antes lo hacíamos todos, ahora ya hace tiempo que respetamos algo mas).
- Olvídate de los derechos sindicales, y un poco también, de los humanos. Despido inmediato y gratis. Olvídate de las horas, de la conciliación, de descansos reglamentarios y horas de bocadillo
- Elimina las cargas sociales (eso que el trabajador no vé, pero la empresa paga) de la asistencia sanitaria, de la pensión...
- Paga generosos premios a quienes se lo merecen y castigos a quienes simplemente, no cumplen con sus obligaciones ciudadanas, tan crueles como privarles de papel higiénico. A los corruptos, se les fusila con delicadeza en público, como espectáculo de masas.
- Espía y piratea a nivel de Estado, y comparte esa información con todas tus empresas productivas. Nosotros, cándidos, regla no escrita, lo hacemos de forma excepcional. En algún caso, llega al extremo de infectar los teléfonos de presidentes de gobierno y séquito en visita oficial (no me explico que dicho presidente de gobierno se calle).
- Exige trasvases de tecnología de los países a los que vendes, y bloquea cualquier acceso a la misma en tu país. Bloquea y fiscaliza también las redes de comunicación.
- No pagues ninguna patente ni licencia por fabricar y vender en tu ámbito de dominio, y cuando ya no te haga falta, exígeselo a los demás.
- Practica intensamente el dumping, técnica teóricamente prohibida por la OMC. Oculta cualquier investigación de costes. Oscurantismo propio y luz para los demás.
Por supuesto, no todo es malo. Enormes recursos, líderes fuertes y capaces que miran por su pueblo, metas claras, disciplina y disciplinados, compra empresas estratégicas, fuerte sentido de identidad nacionalista y mucha ambición.

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