Comentábamos ayer en el Cole, en una charla con aforo masivo, sobre los requisitos para montar un chiringuito, y ninguno suscitó polémica excepto la polémica ley de supresión de barreras arquitectónicas, que nuestros polémicos y bienpagados parlamentarios forales habían "mejorado" recientemente.Unos cuantos estaban(mos) que mordían al respecto, sobre todo porque la mayoría estamos en pisos habilitados, y la reconversión de nuestros inmuebles es complicada, pero la de las comunidades de vecinos a veces es imposible. Lo cual, en algunas ocasiones, implica el cierre del negocio por unos centímetros.
El conferenciante (funcionario) comentaba jocosamente la putadilla que les había hecho una minusválida, a quien el SNS había tenido que comprar una ambulancia de la leche para ella sola, ateniéndose a la ley.
Sonreía, cándida e inocentemente, a la vez que apretábanse los puños de la concurrencia, que pagamos dichas gracias.