A la vuelta, desfallecido de cuerpo y espíritu, estuve a punto de cometer el más horrible de los pecados. Cuando ya me había prometido una cocacola en el primer garito que encontrase, Judas hizo manar ante mí una fresca y cristalina fuente que me devolvió la fe, sin necesidad de golpear tres veces con la llave de radios, por lo que creo que veré la Tierra Prometida. (A Moisés le fastidiaste bien, sé que lloraste por ello, Mamón, y en venganza nos has puesto a los padres una fina y dura laca transparente recubriendo nuestro corazón, que tenemos que rebarnizar en doloroso silencio cada vez que palpita con fuerza).
No han sido los viajes del Patxi de misiones, hasta que descansó en Goa, pero es el equivalente académico al título de Macho Ibérico Totipotenciario. Veremos el año que viene, que las baterías solares habrán aumentado.