La veo allá, sobre el horizonte, alta y bella, y avanzo dos pasos hacia ella. Entonces ella retrocede otros dos. Corro diez pasos y ella retrocede corriendo otros diez. Ando despacio, distraído hacia ella, y ella se aleja tranquila.- ¿Qué quieres pues, Utopía?
- Pues eso, que andes.
(Adaptado de Eduardo Galeano: poeta, literato, periodista, polifacético...)
Sin embargo, me he ido a Madrid, y sé que ella se ha acercado un poquito. Y aunque yo no vaya a ningún sitio, ella viene, aunque no la vea. Suele acercarse, pero disfrazada.
Sé que un día, cerraré los ojos y la veré a mi lado, me dará la mano y estaremos juntos para siempre.
Mientras tanto, soñaré con ella. De día.