Yo de peque, leía muchas veces que los niños ricos eran absolutamente estúpidos e inútiles, precisamente porque tenían todo y no aprendían a valorar las cosas. Mejor dicho, confundían valor con precio, y las tasaciones siguen baremos muy dispares, y pierden la agilidad mental para las conversiones monetariasEso les pasa a los niños y a las sociedades. El estado del bienestar toca lentamente a su fin, y habrá que negociar un nuevo convenio, que esta vez posiblemente será global.
Para nuestra desgracia; lo que, afortunadamente, nos hará mucho más felices.