
Estos días estamos todos confesándonos con Nuestra Señora de Hacienda. A los currantes por cuenta ajena, a quienes ya lo tienen casi todo pagado y por sus bolsillos no ha pasado nada, poco les afecta. Pero a empresarios y profesionales que tienen que detraer del fondo de reservas existente (o de reptiles, o de la Mari Puri) la contribución correspondiente, pues pica, qué le vamos a hacer.
A propósito de la Santa Casilla (no, no es la portera del Real Madrid) en cuanto a la contribución a la Iglesia Católica, ésta ha emitido un comunicado evaluando (se han quedado muy cortitos, se puede sacar mucho más jugo a esto) la contribución de la Iglesia al estado (si, si, no del estado a la iglesia; y lo de la renta tampoco es del estado, que es MIIIOOOOO). No habla del producto financiero "misa" o "extremaunción" o "que Dios te bendiga", lo cual en gran medida reconforta (según te lo creas o no) mucho más que una película de termineitor. Tan sólo hace referencia a la educación, con una "masa laboral" absolutamente dedicada y entregada por un salario de risa, aunque con el paquete viene también cierto adoctrinamiento (el adoctrinamiento neutro, por definición, no existe, por mucho que San Psoe se erija en Salvador de la Imparcialidad).
Si nos ponemos a hablar de otros muchos servicios sociales, especialmente a los sectores más desfavorecidos, pues ni te cuento. Y de los scouts, y de las visitas a los enfermos, y de locales parroquiales, y de comuniones-boda-bautizos-entierros, que son toda una ceremonia social.
Como toda empresa, no digo que no exista un lado oscuro pederasta, capitalista, político o interesado, pero es la excepcionalidad. Se les ve venir, son claros y no engañan, aunque en tiempos, embriagados de poder, iglesias, órdenes, lobbys, partidos políticos y sociedades científicas han hecho todo el daño que han podido.

También se lo decía yo a una tierna jovencita hace poco: tu patrón, tu marido, yo, y el señor ese que pasa por la calle, vamos a abusar de tí todo lo que te dejes. Estás avisá.
Da para mucho post, pero prefiero dejarlo aquí. Por cierto, cruzo mañana el charco, espero reanudar mi plática a partir del día 21. Si escribo algo entremedio, pues vale, pero será sin eñes ni tildes.