viernes, 30 de octubre de 2009

La nada


Emulando a un compañero de correrías blogueras, que pronto aparecerá por aquí, me dispongo a evacuar una de mis elaboradas deposiciones filosóficas que no llevan a ninguna parte.
Más o menos, como cuando Napoleón encargó a Laplace (habían sido respectivamente alumno y profe) la redacción de una enciclopedia celestial (Mecánica Celeste para más señas) tras la consolidación de las ecuaciones de Kepler y Newton, y a su entrega, tuvo lugar el siguiente diálogo:
Mesié Bonaparte: Me dicen que, en todo ese tratado, no nombrais ni una sola vez al Creador.
Mesié Iluminé Laplace: Cierto. Es una bonita hipótesis que aunque explica todo, no permite predecir nada.
(Rebuscando por la web, los protagonistas y las frases difieren, pero ya sabes, no dejes que la verdad te estropee una buena entrada).

4 comentarios:

  1. Laplace era un determinista acérrimo y un creyente de la religión del intelecto.
    Estaba equivocado(como demuestran las experimencias cuanticas), pero a él le ayudo a vivir.
    Supongo que eso es lo importante, tener un esquema mental del que poder agarrarse, aunque éste no sea absolutamente contrastado y fiable.
    Un tema un poco complejo para abordar en un blogo-comentario, pero siempre se agradecen estas reflexiones intemporales.
    Salu2

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  2. sin palabras

    esperaremos el desarrollo de sus deposiciones filosoficas que tanto nos iluminan

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  3. Te odio, lo-se-pas.

    Si te soy sincera, tengo super olvidado el determinismo.
    Date cuenta que mis estudios datan de 21 años atrás.
    Así que, para comprender tu entrada en toda su magnitud, tengo que volver a leer cosas de tiempo ha.

    Joer, ¡claro que te odio!
    Brrr. Me haceis sentir insulsa.

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  4. Ciertamente, Mr. T. Todos estamos equivocados, la cuestión es si duramos más o menos en la Verdad. Pero disfrutamos construyendo esquemas y adoctrinando creyentes (ya sabe que saben mejor las creyentas).
    Xta, no espere iluminación. La sabiduría es una luz que alumbra tan sólo a quien la porta. Le ofrezco la mía mientras tanto, pero no se olvide que también está equivocada.
    Si odias ardientemente, so Rubia, es que amas. Y-de-insulsa-ná.

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